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updated 6:05 PM UTC, Oct 7, 2015

El arte de la guerra: conócete a ti mismo

  • Escrito por C.P. Juan Manuel Hernández Niebla

El YO es amigo de la persona que tiene control de sí mismo, pero para una persona sin dominio de sí, el YO es como un enemigo de guerra - Bhagavad Gita, Siglo I D.C. -

La mente es el punto de partida de todo lo que hacemos y de cómo actuamos. Una mente agobiada por las emociones, enraizada en el pasado en lugar del presente, que no evalúa las situaciones con claridad y rapidez, en la mayoría de los casos producirá acciones equivocadas.

Para un adecuado control de nuestras emociones, primeramente debemos tomar conciencia de aquellas debilidades y trastornos que afectan nuestro sub-consciente, librando en consecuencia una inclemente y continua batalla en contra los enemigos que tenemos dentro.

La vida es batalla y contienda, donde enfrentamos constantemente situaciones desagradables, relaciones destructivas y compromisos riesgosos. La forma como encaramos estas dificultades determina nuestro destino. Nosotros mismos somos nuestro principal obstáculo. Todo depende de nuestro marco mental y la forma de ver al mundo. Si nos extraviamos y confundimos, si perdemos la noción de la dirección, los culpables somos nosotros.

Los seres humanos normalmente nos concebimos como criaturas racionales, pero en realidad, somos de igual manera seres emocionales; por lo que aun cuando creemos que actuamos a través de la razón y el pensamiento, lo que con mayor frecuencia dicta nuestra conducta es la emoción.

A través de la rutina diaria, mantenemos las cosas en calma y aparentemente controladas. No obstante, cuando se nos presenta una situación adversa, en la mayoría de los casos nuestra racionalidad se desvanece, reaccionando a la presión con temor, impaciencia y confusión. Para revertir eso no se necesita más conocimiento ni intelecto, sino una disciplina y reciedumbre interior.

Nadie puede enseñarnos esta habilidad, tampoco podemos aprenderla leyendo sobre ella, esto se desarrolla con disciplina y experiencia. A continuación algunas ideas que pueden ser concebidas como ejercicios, como maneras de templar tu mente, cada una de ellas como un contrapeso al irresistible impulso de la emoción.

Exponte al conflicto

Fortalece tu mente exponiéndola a la adversidad. Enfrenta tus temores, deja que salgan a la superficie, no los ignores y los ocultes. El temor es la emoción más destructiva, pero medra en lo desconocido, lo cual permite que nuestra imaginación se desate.

Nuestra mayor debilidad es desanimarnos, dudar de nosotros mismos, volvernos innecesariamente cautos. Lo que necesitamos no es ser más prudentes; esto es solo una pantalla de nuestro miedo al conflicto y a cometer errores. Lo que necesitamos es duplicar nuestra resolución: intensificar nuestra seguridad en nosotros mismos.

Sentirte culpable no sirve de nada; no es tu culpa tener enemigos. Sentirte ofendido o victimado es igualmente inútil. En ambos casos estas concentrado solo en ti mismo y tus sentimientos. En lugar de internalizar una situación desagradable, extérnala y enfrenta a tu adversario. Los adversarios brindan muchos dones. Te motivan y ajustan tus juicios. En vez de de acobardarte ente la idea de tener enemigos, abrázala. El conflicto es terapéutico.

Poniéndote deliberadamente en situaciones en las que tengas que hacerle frente al temor, te familiarizaras con él, y tu angustia cada día se volverá menos aguda.

Se autosuficiente

No seas dependiente de los demás, esto te vuelve vulnerable a la traición, a la decepción, y a la frustración. Para esto, y sin caer en el exceso de detalles, tendrás que ampliar tu repertorio de habilidades. Ármate de prudencia y nunca bajes por completo la guardia, ni siquiera con tus amigos.

No te intemides

Recuerda que la persona frente a ti es un simple mortal, no diferente a ti. Concéntrate en la persona, redúcela a su verdadera dimensión, siempre manteniendo tu equilibrio mental.

Un adversario difícil sacará lo mejor de ti. Y cuanto más grande sea el adversario, mayor será tu recompensa, aún en la derrota. Es mejor perder ante un contrincante valioso que aplastar a un enemigo pequeño. Recuerda que ser atacado es signo de que eres suficientemente importante para ser un objetivo. Debes disfrutar esa atención y de la oportunidad de ponerte a prueba.

Desarrolla tu intuición

Entrena a tu mente para reaccionar más rápido y sacar a relucir la sensibilidad intuitiva que todos tenemos. En la mayoría de los casos, nuestro "sexto sentido" siempre tiene razón. Confía en tu intuición: si la conducta o los hechos de alguien te parecen sospechosos, seguramente lo son.

Dice un viejo proverbio que "mas vida puede abandonar a la persona a través de sus pensamientos que de una herida profunda". En la medida que te conozcas a ti mismo, que evites esas trampas sicológicas que nos frenan, es en la medida que aprenderás a conservar la calma en circunstancias de extrema dificultad, conservando tu equilibrio mental frente a las situaciones más adversas.

Hasta la próxima.


 

Juan Manuel Hernández Niebla
Contador Público, Empresario y Ex Presidente de Coparmex
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