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updated 6:05 PM UTC, Oct 7, 2015

La siguiente generación de maquiladoras

  • Escrito por M.I. y C.P.C. José Alberto Mejía

El establecimiento de un régimen fiscal adecuado, competitivo y a largo plazo para la industria maquiladora mexicana es una necesidad. México tiene que trabajar arduamente en esta necesidad con el fin de alcanzar sus objetivos y atraer o mantener la inversión.

El establecimiento de nuevos estímulos fiscales y no fiscales representa un enorme desafío para el gobierno federal, pues el país necesita competir con éxito en un mercado global y requiere hacerlo con sus socios y vecinos comerciales más importantes. Para lograrlo, es necesario estudiar a detalle aspectos como:

  • Logística
  • Cadenas de suministro nacionales y extranjeras
  • Costos por mano de obra

Si el país se vuelve más competitivo, sus socios estadounidenses podrían decidir trabajar aquí en vez de dirigirse a Asia o a otras partes del mundo. América del Norte podría tener la industria manufacturera más poderosa a nivel mundial, esto se puede lograr con las ideas y la participación de todos los países que la integran, en particular, de sus gobiernos y hombres de negocios.

Industria maquiladora a lo largo de la historia

El gobierno mexicano emitió el primer decreto sobre maquiladoras en 1965, generando la grandiosa posibilidad de atraer inversión extranjera y miles de empleos. Esta industria nacional consta de un proceso de ensamblaje, transformación o manufactura, y la posterior exportación del producto final.

El sector maquilador tiene 47 años de antigüedad, periodo en el que los requisitos de tributación se han vuelto cada vez más complejos. Durante las primeras tres décadas, el gobierno mexicano no demandó el pago de Impuesto Sobre la Renta (ISR) a las maquiladoras, porque en principio, su objetivo era la creación de empleos dentro de la economía formal y el pago correspondiente a las contribuciones de Seguridad Social.

En 1995, al usar la metodología de Precios de Transferencia como argumento, la autoridad fiscal mexicana empezó a solicitar el reconocimiento de las ganancias gravables a valor razonable de mercado y el pago correspondiente del ISR (requisito aún vigente). Hoy, proporcionar certeza y claridad a largo plazo es el desafío más importante en el área fiscal.

ISR e IETU

La tasa del ISR es un punto importante. La Ley del ISR en vigor establece una tasa fiscal de 30% que se puede reducir a 29% en 2014 y a 28% en 2015, y así sucesivamente. Además, existe el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) a una tasa de 17.5%.

Las maquiladoras se benefician con dos estímulos fiscales que combinan el ISR y el IETU, lo que genera como máximo, una tasa fiscal de 17.5%. La mayoría de los contribuyentes mexicanos están sujetos a la tasa de 30%. Sin embargo, dichos beneficios se incluyen en decretos presidenciales y no en la ley. Además, uno de los estímulos que está por prescribir en 2013 cuenta con una aplicación que resulta compleja.

La ley fiscal del país requiere un régimen bien definido, incluyendo la tasa fiscal correspondiente a la industria maquiladora a largo plazo, con el fin de permitir a los inversionistas evaluar o decidir a favor de México.

Régimen tributario de la Industria Maquiladora

El régimen tributario de las maquiladoras de la República Mexicana, merece una revisión a fondo para garantizar la competitividad en un mercado global que ha ido cambiando a una velocidad vertiginosa, lo que incorpora a nuevos participantes cada año con novedosas ideas para atraer la inversión a sus países.

El congreso mexicano junto con la autoridad fiscal deberían definir el régimen tributario, incluyendo las tasas de tributación fiscal y posteriormente, incorporarlo a la ley, después de comparar y analizar los regímenes de los competidores globales. Otro aspecto fiscal importante es mantener la materia prima, los suministros, la maquinaria y el equipo que entran y salen de México, exentos de impuestos.

El régimen para maquiladoras permite la importación de estas mercancías, exentas de Impuesto al Valor Agregado (IVA) y en muchos casos, de impuestos arancelarios. La exportación de los productos finales manufacturados en el país está prácticamente exenta de impuestos.

La garantía de mantener estos beneficios a largo plazo es de vital importancia para la competitividad de las maquiladoras. Hay que reconocer que ha llegado el momento de explorar ideas nuevas y diferentes para la industria manufacturera con nuestros vecinos estadounidenses.

Ventajas competitivas de México

Nuestra frontera con Estados Unidos comprende casi 3,200 kilómetros de largo y representa una ventaja competitiva que otros países nunca tendrán. México podría analizar la posibilidad de ofrecer nuevos estímulos fiscales y no fiscales para las maquiladoras dentro de zonas específicas de la frontera.

Los estímulos de este tipo requerirían grandes esfuerzos del gobierno mexicano con el fin de ofrecer instalaciones industriales que igualen o excedan los estándares estadounidenses para cualquier inversionista nuevo; Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez cumplen con los requisitos necesarios, por lo que sería fácil para otras ciudades fronterizas cumplirlos si incorporaran unas cuantas mejoras.

México también cuenta con mayores ventajas con respecto a otros competidores globales al estar vinculado tanto al océano Pacífico, como al Golfo de México.

Tres puertos importantes se ubican dentro de los 250 kilómetros que abarcan Tijuana y Ensenada en Baja California, y San Diego y Long Beach en California. En el Golfo de México el puerto de Veracruz abarca aproximadamente 255 kilómetros; del puerto de Houston en Texas al puerto de Tampico los separaran 960 kilómetros de distancia.

Claves para la próxima generación de maquiladoras

El establecimiento de nuevos estímulos fiscales y no fiscales alrededor de los puertos para la industria manufacturera o maquiladora con nuestros colegas estadounidenses ha sido una oportunidad durante muchos años, y ahora, es tiempo de hacer ver estos aspectos a los gobiernos de México y Estados Unidos para asumir un nuevo enfoque para realizar negocios juntos.

También es importante mencionar que en casi 50 años de la Industria Maquiladora, México no ha aprovechado la posibilidad de proporcionar cadenas de suministro de materia prima mexicana que satisfaga las necesidades de las maquiladoras. Estas podrían ser la clave para la siguiente generación de maquiladoras, con la reducción de costos y tiempo en el proceso de manufactura.

La parte que debe estar más interesada en la creación de cadenas de suministros mexicanos es México, pues podrían elevar a la industria nacional a un nuevo nivel, lo que generaría conocimiento y habilidades industriales que crearían empleos y la economía formal que el país requiere con urgencia.

El gobierno mexicano podría analizar e incorporar nuevos estímulos fiscales y no fiscales agresivos para fomentar las cadenas de suministro. Este desafío requiere la participación de una nueva generación de hombres de negocios, tanto mexicanos como extranjeros.

 

José Alberto Mejía
KPMG México
kpmg.com.mx
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José Alberto Mejía es Socio de la Práctica de Impuestos de KPMG en México. Cuenta con más de 20 años de experiencia en el área fiscal. Es miembro activo del Colegio de Contadores Públicos de Baja California, del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, y de la Comisión Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de Baja California, así como de la Academia de Estudios Fiscales de Baja California. José Alberto también es catedrático activo en diversos programas de posgrado en la Universidad Autónoma de Baja California y del Centro de Capacitación Fiscal del Gobierno de Baja California.

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